La paradoja del hogar

The Paradox of Home

Calle Tasso. Un paseo en soledad.

Demasiado sol, muy pocas caras.

Quedan unas horas antes de que el vuelo me devuelva a mi vida "real". Horas que no se pueden desperdiciar,

ni compartir.

Un trago, quizás dos.

Uno siempre debería tener el lujo de elegir.

"Volver" es visitar un lugar en el que ya has estado, como si fuera la primera vez de nuevo.

"Regresar" es poner rumbo al mismo destino, una y otra vez.

Cuando viajo, me encanta "regresar" a ciudades que ya he visto. Es esa extraña necesidad humana de sentirse más como un viajero que como un turista —la dulce y tranquilizadora sensación de construir familiaridad con lo que una vez fue desconocido.

Pero a mi ciudad de origen, nunca regreso de verdad.

Es como encontrarse con un viejo amigo que no ha perdido esa forma única de reír, aunque todo lo demás haya cambiado.

Así son las vidas pasadas.

Vuelves cada vez,

pero sientes como si nunca hubieras regresado de verdad.